Últimamente me preguntan mucho que a ver cómo soy capaz de ir al gimnasio todos los días, que estoy enganchada, verás os lo voy a explicar. Cuando llegué en septiembre mi vida aquí había cambiado de una forma alucinante y sinceramente estaba algo perdida. Necesitaba un sitio donde ir cada día y simplemente no pensar en nada más, disfrutar, desconectar, conocer gente. Fue curioso, pero desde el primer día me sentí de una forma que no me sentía desde hace años. Vi lo necesario que era en mi vida todo esto y sinceramente sigo sin entender como dejé la cosa que más feliz me hacía durante dos años pero bueno.
Sabía que era éste el gimnasio donde me tenía que apuntar, sabía que iba a encontrar exactamente lo que necesitaba y así fue, hoy es el día que necesito ir cada día. Y no, no es sólo por la actividad de cada día sino por los monitores que hacen que cada clase sea algo especial y el grupo de gente que vas formando poco a poco. Es como que sin darte cuenta, van entrando personas en tu vida y para cuando te das cuenta ves que no quieres pasar ni un día sin verlos. Al fin y al cabo son las personas que veo cada día, son las que se preocupan cuando tengo un examen, las que se preocupan si no voy, son las personas que cada día me conocen mejor y las personas que hacen que cada día tenga un motivo para ser feliz.
Con el tiempo, estas personas que sólo eran compañeros de gimnasio, profesores, empiezan a ser algo más, encuentras a personas que acaban siendo tus confidentes, personas a las que eres capaz de contar cosas que muy poca gente sabe de ti. No sé, es alucinante lo que significan para mí cada día. Durante una clase, para algunos sólo será una simple clase de spinning o de combat pero para mí es una hora donde no pienso en nada más, una hora que me siento fuerte y feliz. Es increíble lo que un monitor puede llegar a transmitirte durante una clase; la fuerza del combat, la superación del spinning, la diversión del attack, la magia del balance... Mi mayor admiración a cada monitor que hace de una hora de actividad algo mágico, que son capaces de crear el mejor momento de cada día, que a pesar de que ellos no tengan su mejor día consiguen alegrarte el tuyo siempre.
Me siento muy afortunada por todo lo que tengo cada día, puedo decir sin ninguna duda que soy muy feliz y a pesar de echar muchísimo de menos a mi gente, hay gente aquí capaz de hacer que tampoco quiera marcharme de aquí. Es bonito conocer gente en un gimnasio y que estas relaciones puedan ir más allá de un gimnasio y poder quedar, hacer planes alternativos, simplemente tener a alguien a quién contarle cada día que has tenido un mal día, que estás nerviosa o simplemente tener a alguien a quién abrazar cuando no necesitas nada más. Me encantan sus consejos, que se preocupen por mí pero sobre todo que siempre tengan una sonrisa cuando me ven.
Ya va siendo hora de admitir que la mayoría de las personas esenciales de mi vida las conocí en un gimnasio así que si aún tenéis dudas de por qué voy al gimnasio cada día, si sólo es por la actividad os diré que tengo la suerte de haber pertenecido a una gran familia gracias a un gimnasio, una familia que formamos sin darnos cuenta y hoy es el día que me sigo considerando parte de ella. Y ver que hoy es el día que puede seguir formando parte de otra pequeña familia me hace sentirme muy afortunada y feliz.
Porque desde que os conozco, los lunes son mucho más especiales porque sé que os voy a ver, simplemente gracias por dejarme ser una pequeña parte de vuestro día a día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario