A mí desde siempre me ha encantado soñar; los sueños van cambiando según vas cumpliendo años. Pero nunca se deja de soñar. Hay sueños que te das cuenta que se han convertido en realidad y otros que poco a poco van desapareciendo.
Me encanta soñar con el futuro; pensar qué será de mí, a quién conoceré, si me enamoraré, si conseguiré cada sueño. Pero todavía me encanta más cuando la realidad es mejor que lo que jamás hubieras soñado. La de veces que habré pensado en cómo me iría aquí, si lo conseguiría o no, cuantas dudas sobre quién me echaría de menos y quién se olvidaría de mí. Ahora ya estoy aquí y puedo asegurar que es mejor de lo que hubiera podido soñar nunca. Aprendí que a veces es necesario alejarse un poco de todo para aclarar pensamientos, sentimientos... aprendí que merece la pena arriesgar sin pensar en que puedes perder. Si coges el camino equivocado siempre habrá alguien que te ayude a retroceder en el camino y coger el indicado. Las personas que de verdad merecen la pena están a tu lado aunque te vayas a mil kilómetros y éso es lo que importa, la demás gente da igual. Aunque no hay ningún día que no eche de menos a mi gente sé que éste es el momento y el lugar donde tengo que estar.
No pido nada más que las cosas sigan como ahora; mejor que nunca.
Tengo muchas ganas de veros pero no os preocupéis que por aquí me cuidan demasiado bien :)