Alguien... Tal vez ni esa persona sepa que es la ilusión de otra, puede que a todos nos guste tener a alguien en quién pensar antes de dormir, no hablo de amor, no hablo de dormir con alguien. Hablo de tener una persona en la cabeza sin ni siquiera habértelo planteado, esa persona capaz de ponerte nerviosa con solo mirarte, que te eleve las pulsaciones, que te haga tener esa sensación de no entender por qué te vuelves idiota al verle pero que te encanta. Llamemosle juego, morbo. Lo atractivo de lo imposible, las ganas de lo prohibido.
La verdad que no soy de rutinas, no se me da bien querer lo que en teoría debería querer, siempre se me ha dado mejor querer a escondidas, fijarme en una persona que ya comparte su vida y su cama cada noche, siempre se me ha dado mejor provocar caos que estabilidad.
Pero también he de admitir que pocas veces vi tanta pasión como cuando algo se consideraba prohibido, he visto casados besando a otras mujeres con mayor pasión de lo que habrán hecho hace años con sus mujeres y a la inversa, he visto mujeres casadas con hombres perdiendo los papeles por alguien de su mismo sexo y esa sensación de caos que les enloquecía nunca les hizo huir sino acercarse más. Y por mucho que no quieras vuelves a caer, en el juego, en la pasión, en esas manos que jamás pensaste acabar. Y a veces ese caos puede volverse estabilidad caótica o seguir siendo esa historia sin fin pero que no quieres ni puedes evitar.
Y puede que todos tengamos una debilidad, unos labios a los que nunca sabríamos decir que no, unas manos que jamás confundirías, un caos que sabes que siempre lo seguirá siendo y en el fondo deseas que jamás acabe.
Puede ser que yo sea parte de ese caos de alguien y eso ya es mucho, seguramente todos seamos parte del caos de alguien aunque no lo diga.
Y tal vez, aunque duermas al lado de otra persona, puede que alguna noche sea yo tu último pensamiento y eso ya es mucho más que la estabilidad que ofertan por ahí.
No quiero ser tu rutina, me gusta más la idea de provocarte, ser parte de tu caos.