miércoles, 29 de octubre de 2014

Miedo al miedo.

     Todos estamos marcados por situaciones, por vivencias tanto buenas como malas. Todos partimos de un punto en el que estamos sugestionados por pequeños dramas, por experiencias que no esperábamos y dolieron. Aunque ese dolor desaparezca nos queda una pequeña marca de todo eso en alguna parte de nosotros que no somos ni siquiera conscientes hasta que sobresalen cuando menos lo esperas.

     Una persona a la que la engañaron en cada relación siempre tendrá ese miedo, aunque encuentre a la persona que jamás le fuera a hacer daño siempre queda ese algo, siempre queda el y por qué ahora no si antes siempre le habían prometido también que no lo harían.

     Es complicado desensibilizarse de los miedos que siempre nos han acompañado, conseguir ser más fuerte que los miedos que siempre te han rodeado. Confiar que al igual que pocas cosas hay que perduren toda la vida, los miedos no deben ser una de ellas. Ser consciente cada día que debemos luchar por lo que queremos seguir teniendo a nuestro lado y dejar pensar en lo que pueda pasar, dejar de pensar en qué pasaría si todo eso desapareciera.

     Tenemos la mala costumbre de hacernos daño a nosotros mismos con pensamientos incontrolables, absurdos, que sabemos que no nos van a llevar a ninguna parte y lo único que conseguimos es perder tiempo, tiempo que podíamos disfrutar de todas esas cosas que aún existen y tal vez nunca desaparezcan, no se sabe.

     A ti te pido perdón en especial, por los miles de miedos que tuve, por cada inseguridad, cada falta de decisión, por las veces que me costó asumir cientos de cosas. Te pido perdón por ser la persona que se lleva mis peores situaciones y mis mayores miedos, pero es que tengo que admitir que nunca tuve tantísimo miedo de que algo pudiera cambiar en ti, algo que pudiera alterar lo que estamos creando cada día.

     Gracias por ser mi miedo más bonito, por lo que aportas a mi día a día y por ser mi punto de cordura cuando mi mundo se desmorona.

     Y no, ya sabes que nunca te diría que te quiero, eso es demasiado simple para alguien que consigue hacerme sentir así, eres increíble. MZSA.




Pienso en despertarte cada mañana con un beso chulo y una guerra de almohadas, 
pienso enamorarte en cada mirada con la sonrisita que yo sé que te encanta.





viernes, 17 de octubre de 2014

La fuerza sobrehumana de una personalidad arrolladora.

Hay situaciones que superan cualquier límite humano, situaciones que te intentan quitar todas tus fuerzas y hacen que sientas que no entiendes nada, que hay demasiadas cosas injustas. Dicen que todo tiene un por qué, que hasta la peor situación nos enseña algo pero cuando te pasa a ti es inevitable pensar; no hace falta aprender todo tan deprisa, no lo necesito, déjanos una pequeña tregua por favor...

Es difícil, a veces parece imposible, no tenemos suficiente razonamiento  como para entender como algo que tiene tantísima fuerza puede desaparecer un día, una personalidad arrolladora, una fuerza sobrehumana, un corazón gigante. Que de repente todo eso se quede a otro nivel, en un nivel donde no podemos hacer nada por recuperar esa fuerza porque sólo lo puedes conseguir tú.

Sabes, echo de menos que siempre me hicieras las mismas preguntas, esa forma brusca de hablar que esconde un corazón gigante, me encantaría verte sonreír y que me soltaras una de las tuyas. Me encantaría poder hacer algo para que volvieras a donde siempre, de donde no te tenías que haber marchado, no al menos todavía. 

Duele imaginarte, duele no poder hacer nada por ayudarte, espero que sean suficientes las fuerzas que te mandamos todas, no lo dudes que estamos aquí, conseguiste juntar a mucha gente con una misma lucha, la de volverte a ver sonreír. Gracias por darnos esa fuerza, una fuerza y unión que prometo que nunca va a desaparecer.
Te prometo que cada lágrima derramada es un abrazo que me encantaría darte a ti, o a cada persona que está sufriendo todo ésto, no te lo mereces, no lo merecemos.




Podré olvidar tu voz, tu piel, podré olvidarme hasta de mí pero jamás tu corazón. 


No dejes que tu luz se apague por favor, aún queda mucha guerra que dar.