martes, 18 de enero de 2011

Todo tiene su fin.

Me hace gracia ver a niños de 12 años prometiéndose amor eterno, o a un grupo de niñas prometiendo que siempre estarán juntas.
El tiempo pasa y ves que los que se prometieron amor eterno ni siquiera se hablan ahora... En teoría con el paso de los años deberíamos de ir aprendiendo que no se debe jurar en vano ni prometer nada eterno. Pero hay cosas que jurabas que eran para siempre hasta que de repente desaparecieron.
Una amistad que se consume cómo un cigarro y al final sólo quedan cenizas. Me parece un poco exagerado el poder comparar una amistad con un triste cigarro, pero es así, puedes jugar con el cigarro quemándolo que seguirá entero pero hay gente que no puede evitar fumárselo hasta quedarse con el algodón en la mano. Cuando sólo les queda el algodón se dan cuenta de lo que acaban de hacer. Nunca nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Puede que cuando eramos unas niñas todo fuera más fácil; seguramente todo era más fácil porque ninguna nos enamorabamos, aunque utilizásemos ese término. Por muchos niños que nos gustasen nunca dejábamos de lado a esa amiga. Pero bueno, está claro que hay cosas que se complican con el tiempo, por no decir que se complica todo.
Llega un día en el que ni tú misma entiendes nada de lo que pasa a tu alrededor, te parece surrealista verte rodeada de parejas y ver cómo la gente se va olvidando de lo que significa la palabra "amistad".
Parecen incompatibles el término "amistad" y el término "amor", o por lo menos algunas personas no son capaces de cuidar las dos cosas.

Una pena, una verdadera pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario