Recuerdo hace años cuando me dijeron que ya no iba a crecer más, se les olvidó explicarme que era exactamente entonces cuando empezaba a crecer como persona, que empezaba a ser yo quién elegía lo que quería en mi vida.
Me acuerdo cuando tenía tan sólo unos tres años y me preguntaron qué quería ser de mayor, contesté que enfermera. Ahora, a menos de un año de lograrlo deduzco que me hice mayor, crecí. Hace tiempo que siento que soy yo la única dueña de mi vida, la que elijo cada paso que doy, la que tiene que tragarse el orgullo mil veces por admitir que me equivoqué.
Quedaron atrás los años donde no existía problema que no pudiera solucionar una madre, ya nada se arregla llorando y esperando que alguien lo arregle. Nos hicimos dueñas de nuestras vidas sin darnos cuenta del poder que tenemos cada día en nuestras manos. Decidir lo que queremos ser, conseguir serlo, decidir donde queremos vivir, si queremos hacerlo con alguien o buscar nuestro camino en solitario. Son miles de decisiones que debemos tomar solos ya que es el momento de admitir que ya eres adulto, que tienes las riendas de tu vida.
Te das cuenta que has crecido cuando eres capaz de enfrentarte a tus miedos, cuando el futuro que visualizabas de pequeña lo estás rozando con la yema de los dedos, cuando eres consciente que aprendiste a base de meter la pata y caerte pero cada vez se vuelve más fácil levantarse, has crecido cuando no tienes miedo del futuro porque es lo que has elegido sin miedos. Ya no tengo miedo a pequeñas cosas que me asustaban de pequeña como la oscuridad, un sitio desconocido, ir sola a cualquier sitio, perdí el miedo al miedo. Ya no me da miedo equivocarme, aprendí que las mejores cosas son las que más miedo dan empezar.
Crecer es inevitable, aunque cada persona tengamos un ritmo. Hay personas que necesitan crecer por su cuenta, sin ayuda, son las personas más fuertes que conocí, las que se enfrentaron a sus miedos antes de tiempo, las que tomaron las riendas de su vida antes que la gente de su edad. Esas personas son capaces de animar a cualquier persona aun en su peor día y hacerlas crecer en todos los aspectos de su vida. Cuando tienes a una persona de estas en tu vida no tienes ninguna duda de que es ahí donde quieres seguir creciendo, que no habría una mejor forma de crecer que a su lado. Ya no tengo miedo de crecer, quédate con la persona capaz de hacerte crecer como persona y sea capaz de sacar lo mejor de ti cada día.
Puedes crecer solo o acompañado pero lo importante es tener claro que sólo tú eres dueño de tu vida y que nunca eres lo suficientemente grande como para no ayudar a otra persona a crecer, a perder cada complejo, cada miedo que tenga.
Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario