jueves, 16 de diciembre de 2010

Nada más sincero que un niño.

Puede que todo fuera más fácil si siguieramos actuando como niños de 2 años que a pesar de su inmadurez no ocultan en ningun momento lo que piensan o lo que sienten.No se andan con rodeos para decir que te quieren o para decirte que te necesitan.

Es una pena que esta sinceridad a algunas personas se les pierda y que oculten cada sentimiento como si tuvieran un escudo que les impide sentir, un escudo que les impide mostrar en cada momento lo que sienten. Es una pena que haya gente que prefiera mentir a decir la verdad. Es una pena ver como hay niños con más madurez que uno que se considera todo un hombre.

Hay gente que no quiere crecer, gente que quiere seguir siendo un niño pero le falta lo más esencial de un niño que es la sinceridad y el hecho de ser feliz con cualquier cosa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario