Todas soñamos alguna vez con un amor de película, esas películas en las que el amor vence cualquier obstáculo, personajes perfectos que tendrán un final feliz. Pero desgraciadamente la realidad es otra: llega un momento en el que llega una persona que te hace creer que tú también puedes ser la protagonista de una de esas películas que tan bien acababan, ese sentimiento de ser la princesa de tu propia historia. El problema suele venir cuando de repente el príncipe se quita la máscara que tenía y vuelve a ser un simple hombre que sólo aparentaba ser lo que no era.
Sólo eres un cobarde más que se coloca una máscara para gustar al resto pero sino te gustas ni a ti mismo nunca conseguirás gustarle a los demás y mucho menos enamorarla.
Un cerdo con máscara de principe.
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