jueves, 24 de abril de 2014

Nunca has perdido sin primero intentarlo.

A veces simplemente hay que dejar atrás para poder avanzar, es necesario poner unos límites, decidir que mereces otra cosa, que no quieres quedarte anclada en un pasado. Todos tenemos a una persona especial, alguien de tu pasado a quién nunca olvidaste, esa persona que es capaz de remover tu día con un simple mensaje donde dice que te echa de menos. Hay personas que tienen la capacidad de romper todos tus esquemas con un mínimo gesto que hagan hacia ti, personas por las que seguirías dispuesta a darlo todo pero sabes que no se lo merecen, que simplemente elegimos caminos diferentes.
Tal vez fue nuestro error o simplemente no era el momento, no lo sé. Puede que ninguna tuviera el valor suficiente para arriesgar todo por la otra. Yo debía marcharme, podías haberme seguido. Igual que podía haberme quedado yo, pero no creo que fuera justo para mí renunciar a lo que siempre quise hacer por alguien que no sabía lo que quería, alguien tal vez que no se atrevió a aceptar lo que de verdad sentía.
Ya han pasado unos 4 años de cuando empezó todo, la primera vez que te vi, esa primera vez que supe que quería conocerte. Pasó un año hasta que me atreví a pedirte una cita, lo peor de todo es que aceptaste y te lo habías imaginado tal vez las mismas veces que yo pero te faltó valor... Yo sentí que simplemente no tenía nada que perder, que no podía marcharme sin saber nada de ti... El problema fue que te conocí, te conocí más de lo que hubiera podido imaginar nunca. Pasaste de ser una desconocida a alguien a quién necesitaba ver cada día y he de admitir que me sigue doliendo no seguir haciéndolo cada día. Duele pasar por donde trabajabas y saber que no vas a estar, que no te voy a ver hoy tampoco. ¿Sabes? me gustaba la simple sensación de pasar por ahí y ponerme nerviosa por si estabas, ponerme nerviosa cada vez que veía tu nombre en la pantalla del móvil. Fueron detalles que tuvieron que ir desapareciendo poco a poco, elegimos caminos totalmente opuestos, cada una hizo su vida y poco a poco intentamos ir alejándonos porque sólo nos estábamos haciendo daño.
Hoy sigue siendo el día que te echo de menos, para qué engañarnos, te llevo echando de menos todos estos años pero entiendo y sé que nuestros caminos han de seguir separados, puede que algún día nos reencontremos, cuando menos lo esperemos. Al irte prometiste que nos volveríamos a ver que no lo dudara, así que espero que así sea aunque me da miedo. Porque cada vez que te he visto has sido capaz de remover mi vida, porque tienes esa puñetera capacidad de hacer que te quiera, de una forma sobrehumana.
A veces simplemente hay que renunciar a una persona porque quizás sólo no sea nuestro momento o porque el mismo miedo a fracasar nos paraliza y nos deja escapar oportunidades, oportunidades que sólo pasan una vez.

El miedo acaba con muchas cosas que tal vez serían perfectas pero nos hace creer que no somos capaces, dejamos que la razón gane al corazón y es el mayor error que podemos cometer.

Nunca dejes de arriesgar porque si no arriesgas ya te estás anticipando a perder.

No hay comentarios:

Publicar un comentario