Hace tiempo que no escribo nada, no es porque no haya tenido nada que contar simplemente sería porque todo lo vivía junto a una persona y no necesitaba a nadie más para contárselo todo.
El problema empieza cuando ya no tienes a esa persona y te sientes perdida, sin rumbo. Lo difícil no es acabar con algo sino el seguir. Seguir tu camino que se convierte en solo tuyo y deja de ser nuestro. Te acostumbras a una rutina a miles de planes de futuro y de repente todo eso desaparece, y vuelves al mundo real. El mundo real en el que estarás sola para tomar las decisiones más difíciles, sola para entenderte a ti misma, sola para quererte a ti misma y elegir el mejor camino. Y aunque ahora sienta que no puedo hacerlo, me sienta débil... habrá un día en el que me levante y decida que ya está bien de sufrir y volveré a subir al mundo real con más fuerzas que nunca pero necesito un tiempo. Un tiempo para estar sola, para llorar y para recordar todo lo vivido. Pero volveré más fuerte que nunca lo prometo
Creo que todos somos demasiado masoquistas. Cuando algo va mal en vez de intentar acabar con lo que nos hace daño nos empeñamos en recordar todo lo que ha pasado miles de veces como intentando entender porque la vida es tan complicada, nos hacemos más daño del que ya nos han hecho buscando el culpable de todo, pensando como se hubiera podido evitar todo. Pero no se puede evitar, así es la vida. Está llena de momentos increíbles y otros que nos dejan totalmente destrozados.
Cuando se acaba algo te das cuenta de todo lo que tenías antes de tener eso, que no estabas sola y eras feliz. ¿Acaso se nos olvida que antes de comenzar una relación también eramos felices? yo era feliz, durante estos años he sido la persona más feliz del mundo y con tiempo sé que volveré a sentirme con la misma vitalidad y felicidad que siempre.
Gracias a cada persona que habéis estado a mi lado en los peores momentos y seguís ahí.
Qué voy a decirte yo. La gran defensora de las causas perdidas.
ResponderEliminarHay que levantarse y seguir, que caer nos deja heridas y rasguños, pero no nos mata.
Un abrazazo.