Cuantas veces habré pensado que mi vida sentimental es demasiado complicada... Seguramente será tan sólo mía la culpa de nunca tener nada claro, de nunca saber si ésa es la persona que quiero para mi vida.
No puedo evitarlo, me gusta complicarme la vida, sino sería todo demasiado fácil y aburrido. Me aburre lo fácil, cuanto más difícil de conseguir sea algo más me gusta. Cómo una jirafa que no se conforma con comer las hojas de abajo y estira el cuello hasta llegar hasta la hoja más alta. También podría vivir cogiendo las hojas de abajo pero no es lo mismo conseguir algo con esfuerzo a que te lo den todo hecho.
Lo complicado no es conocer a personas sino conocer a esa persona con la que quieres compartirlo todo, con quien quieres despertarte, con quien quieres dormirte... Cuando menos te lo esperas aparece y empiezas a tener miedo. Te da miedo levantarte cada día y que lo primero que pienses sea en esa persona, te da miedo perderle, te da miedo comprometerte...
Miedos que desaparecen cada vez que le ves, cada vez que le oyes, cada vez que le recuerdas...
Una sensación extraña, no puedo dejar de sonreir.
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